Tuesday, July 4, 2017

Cómo el alambre de púas, llamado "el más grande descubrimiento de la época" en el Viejo Oeste, cambió la propiedad privada

Cómo el alambre de púas, llamado "el más grande descubrimiento de la época" en el Viejo Oeste, cambió la propiedad privada

  • 2 julio 2017
Alambre de púas al atardecerDerechos de autor de la imagenISTOCK
Image captionUn sencillo invento que se convirtió en un símbolo.
Cuenta la historia que a finales de 1876 un hombre joven llamado John Warne Gates construyó un corral de alambre en una plaza militar de San Antonio, Texas, en Estados Unidos.
En él metió el ganado más fuerte y salvaje de Texas, o al menos así lo describió él.
Otros afirman que eran animales dóciles y hay quienes incluso dudan si esta historia realmente ocurrió.
Pero no importa.
El asunto es que John Warne Gates -quien luego se ganaría el apodo de "Apuesto un millón" Gates- comenzó a aceptar apuestas de transeúntes sobre si los animales lograrían romper el aparentemente frágil alambrado y salir del corral.
No lo lograron nunca. Ni siquiera cuando el ayudante de Gates, un vaquero mexicano, comenzó a perseguir a los animales sosteniendo un hierro caliente en cada mano y gritando en español.
"Apuesto un millón" Gates no estaba tan interesado en ganar apuestas. Su desafío era más grande.
Quería vender un nuevo tipo de alambre y los pedidos comenzaron a llover.

¿El más grande descubrimiento de la década?

Cerco y bandera de EE.UU.Derechos de autor de la imagenISTOCK
Image captionExagerado, aunque su rol en la construcción de Estados Unidos es algo apabullante.
La publicidad aseguraba que este alambre era "El más grande descubrimiento de la época".
Gates lo describía de forma más poética: "Más liviano que el aire, más fuerte que el whisky, más barato que el polvo".
Nosotros lo conocemos simplemente como alambre de púas.
Llamar al alambre de púas el más grande descubrimiento de la época es algo exagerado, incluso si tenemos en cuenta que en ese momento los publicistas no sabían que Alexander Graham Bell estaba a punto de patentar su teléfono.
Sin embargo, aunque ahora nos es fácil entender cómo el teléfono transformó el mundo, lo cierto es que el alambre de púas generó cambios enormes en el Lejano Oeste de EE.UU. y de forma mucho más rápida.

Alambre retorcido

Alambre de puasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl alambre de púas creado en el siglo XIX es el mismo que seguimos usando hoy.
El diseño creado por Joseph Glidden de DeKalb, Illinois, no fue el primero, pero sí el mejor.
Es el que aún se usa hoy en granjas de todo el mundo.
El alambre puntudo se retuerce alrededor del alambre liso y luego se usa un segundo alambre para evitar que las púas se corran de lugar.
Los granjeros lo compraron en masa.
Tenían sus motivos para estar desesperados por conseguir alambre de púas.

Para formar un hogar en tierra ajena

Unos años antes el presidente Abraham Lincoln había firmado la Ley de Propiedad Ocupada de 1862.
Este especificaba que cualquier ciudadano honesto -incluyendo a mujeres y esclavos liberados- podía reclamar hasta 160 acres de tierra (0,65 kilómetros cuadrados) en los territorios del oeste.
Tribus nativas de EE.UU.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas tribus nativas que perdieron sus tierras con el Acto de Propiedad Ocupada firmado por Lincoln en 1862 llamaban al alambre de púas "la soga del Diablo".
Solo tenían que construir un hogar y trabajar la tierra por 5 años.
Suena sencillo, pero tratándose de una pradera gigantesca de pastos altos y gruesos, esos territorios eran más aptos para una vida nómade que para instalarse.
La tierra le pertenecía a los pueblos originarios.
Tras el arribo de los europeos y su empuje hacia el oeste, los vaqueros usaron esos territorios para arrear a su ganado libremente por el extenso terreno.
GanadoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionAntes de la invención del alambre de púas el ganado pastaba libremente.
Pero los nuevos colonos necesitaban cercas, como mínimo para evitar que todo ese ganado que pastaba libremente destruyera sus cultivos.
Y no había mucha madera, ciertamente no suficiente como para hacer vallas de kilómetros y kilómetros en lo que muchas veces se llamó "El desierto estadounidense".
Los granjeros intentaron crear cercos de arbustos pero estos crecían muy lentamente y eran inflexibles.
Los alambrados tradicionales tampoco servían: los animales los aplastaban con facilidad.
Era un gran problema y el alambre de púas fue la solución.
Las púas lograron lo que la Ley de Propiedad Ocupada no pudo
Caballo al lasdo de cercoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMuchos animales quedaban atrapados o heridos por culpa del alambre.
Hasta su creación, la propiedad privada en los territorios del Lejano Oeste era algo poco frecuente, simplemente porque no era viable en un espacio sin fronteras, que parecía más un océano que una extensión de terreno cultivable.
El alambre de púas se hizo muy popular porque resolvió uno de los problemas más grandes de los colonizadores.
Pero también generó violentos desacuerdos.
Y no es difícil entender por qué.
Los nuevos colonos se querían apropiar de tierras que pertenecían a varias tribus nativas.
No es sorprendente que estas tribus llamaran al alambre de púas "La soga del Diablo".
Los cowboys también lo odiaban.
CowboyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos vaqueros, acostumbrados a andar libremente con su ganado, se opusieron al uso de los cercos de alambre de púas.
Estaban acostumbrados a que sus animales pudieran pastar libremente.
Ahora algunos tenían heridas e infecciones.
Cuando había tormentas de nieve miles quedaban enganchados en los alambres y morían cuando intentaban trasladarse hacia el sur.

Cercos ilegales

La gracia del alambre para los colonos era que servía para demarcar los límites legales, pero muchos también lo usaron para crear cercos ilegales, en un intento de adueñarse de tierras públicas.
Por eso estallaron también las "guerras de corte de cercos", en las que bandas enmascaradas -con nombres como los Diablos Azules o las Javelinas- cortaban los alambres y amenazaban de muerte a los dueños para que no los volvieran a poner.
Eventualmente las autoridades lograron imponer el orden y las guerras llegaron a su fin.
Los alambres de púas quedaron en pie. Hubo ganadores y perdedores.
"Me enferma", escribió un vaquero en 1883, "cuando pienso en las cebollas y las papas irlandesas que están creciendo donde los caballos deberían estar ejercitando".
Si los cowboys estaban furiosos, aún más lo estaban los indígenas americanos.

Guerra de palabras

Jean-Jacques RousseauDerechos de autor de la imagenISTOCK
Image captionRousseau no creía que por hacer un cerco algo se volvía propio.
Estas feroces discusiones en la frontera se vieron reflejadas en un debate filosófico.
El filósofo inglés del siglo XVII John Locke -que tuvo gran influencia sobre los fundadores de EE.UU.- se preguntaba cómo era posible que alguien pudiera legalmente ser dueño de tierras.
Alguna vez nadie fue dueño de nada. Locke sostenía que sólo somos dueños de nuestro trabajo.
Y si aplicas tu trabajo a la tierra que es de la naturaleza y no pertenece a nadie -por ejemplo si la cultivas- entonces te estás haciendo dueño de esa tierra trabajada.
Tonterías, respondió el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau un siglo después.
Rousseau se oponía al concepto de los espacios privados.
En su "Discurso sobre inequidad" lamentó que "el primer hombre que cercó un pedazo de tierra y pensó 'es mío' encontrara personas tan simples que le creyeran".
Refugiados en Sri LankaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionHoy el alambre de púas se sigue usando en todo el mundo, a veces de forma controvertida.
Ese hombre -según Rousseau- fue el verdadero fundador de la sociedad civil, algo que para él no era un elogio.
Pero más allá de sus palabras, lo cierto es que la gran mayoría de las economías modernas se basan en la propiedad privada, es decir, en el concepto legal de que casi todo tiene dueño, por lo general una persona o una empresa.
Las economías modernas también parten de la idea de que la propiedad privada es algo bueno, porque incentiva a las personas e invertir y mejorar aquello que es suyo, sea un terreno en el oeste de EE.UU., un departamento en Calcuta o la propiedad intelectual de los derechos de Mickey Mouse.
Es un argumento poderoso y fue usado de manera implacable y cínica por quienes sostenían que los pueblos nativos no tenían realmente derechos sobre su territorio porque no lo desarrollaban de la forma que los europeos consideraban apto.
De modo que la historia sobre cómo el alambre de púas transformó al Lejano Oeste también es la historia de cómo los derechos de propiedad cambiaron al mundo.
Y es además la historia de cómo, incluso en una economía sofisticada, a veces lo que dice la ley importa menos de lo que puede hacerse en términos prácticos.
CercoDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn 1880 ya se había fabricado suficiente alambre de púas como para dar diez vueltas alrededor de la Tierra.
El Acto de Propiedad Ocupada de 1862 estableció las reglas sobre quién era dueño de qué en el Viejo Oeste.
Pero esas reglas no significaron mucho hasta que fueron reforzadas por el alambre de púas.
Entretanto, los barones del alambre de púas -Joseph Glidden, "Apuesto un millón" Gates y varios otros- se hicieron ricos.
El año que Glidden obtuvo la patente de su alambre de púas se produjeron 51km de alambre.
Seis años más tarde, en 1880, su fábrica en DeKalb produjo 423.000 kilómetros, suficiente para dar diez vueltas alrededor de la Tierra.
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Este artículo es una adaptación de la serie de la BBC "50 cosas que hicieron la economía moderna". Abajo encontrarás otros episodios de la serie.

Así gestó su estafa William McFarland, el joven de 25 años que dejó varados en una isla a miles de asistentes al Fyre Festival

Así gestó su estafa William McFarland, el joven de 25 años que dejó varados en una isla a miles de asistentes al Fyre Festival


Billy McFarlandDerechos de autor de la imagenFACEBOOK
Image captionWilliam McFarland es el organizador del Fyre Festival, junto al rapero Ja Rule.
El Fyre Festival, el festival de música que se vendió como un evento VIP y que acabó con miles de personas varadas en una isla de las Bahamas a finales de abril, no fracasó por errores de coordinación.
Para la fiscalía estadounidense, se trató de un fraude orquestado por un joven de 25 años llamado William McFarland.
El fiscal de Manhattan le acusa de haber presentado datos falsos a al menos dos inversores para convencerlos de que inyectaran US$1,2 millones en una startupque no tenía ni un año de vida.
McFarland mintió sobre los ingresos de su empresa en 2016 y falsificó información sobre sus fondos personales.
El resultado fue, según explicó el fiscal en una nota de prensa, un "esquema" perpetrado "para defraudar" que acabó en el "fiasco llamado Fyre Festival".

Cuentas infladas

McFarland fundó la startup Fyre Media en 2016 y, antes de que acabara el año, ya contaba con una filial llamada Fyre Festival LLC.
El propósito de la primera era diseñar una aplicación para celulares que permitiera a cualquier persona organizar eventos comerciales, sobre todo conciertos, y contratar a los artistas a través de la misma app.
Post de TwitterDerechos de autor de la imagenTWITTER
Image captionEste era el alojamiento "con aire acondicionado" que ofrecía la organización.
La segunda se creó con la intención de promocionar el Fyre Festival.
Pero McFarland no fue honesto a la hora de buscar financiación, según la fiscalía.
Si el balance de cuentas que el empresario presentaba a sus posibles inversores hubiese sido cierto, Fyre Media hubiese resultado un caso digno de estudio en las escuelas de negocios.
El emprendedor les aseguró que su compañía había ingresado millones de dólares entre julio de 2016 y abril de 2017.
Un número de cifras poco usual para una empresa de reciente creación.
Lo normal es que una startup tarde un par de años en darse a conocer y alcanzar un volumen de negocios que le permita operar eficientemente. Y la rentabilidad tarda aún más en llegar.
En realidad, según reveló el fiscal, Fyre Media sólo había registrado 60 contrataciones de artistas durante esos 10 meses.
Su facturación no llegó ni a los US$60.000.

Menos de US$1.500

A otro inversor, McFarland intentó hacerle creer que contaba con fondos personales necesarios para atajar cualquier problema que pudiese surgir.
Según la fiscalía, el joven falsificó una declaración de propiedad de acciones por un valor de más de US$2,5 millones.
Post de TwitterDerechos de autor de la imagenTWITTER
Image captionLa cena "gourmet" que recibió este usuario de Twitter en el Fyre Festival.
La verdad distaba mucho de dicha cifra: tras indagar en las finanzas de McFarland, las autoridades descubrieron que, si bien poseía acciones en el negocio que él decía, estas no valían ni US$1.500.
"McFarland montó un verdadero espectáculo para poder hacer funcionar ambas compañías, tergiversando el estatus financiero de sus negocios para poder amasar tratos financieros lucrativos", señala la nota de prensa de la fiscalía.
"Al final, el fracaso bastante público del Fyre Festival señaló que había algo que no estaba bien, como hemos alegado hoy con detalle", concluye.

El festival fallido

Fyre Festival LLC se fundó a finales de 2016 y antes de que acabara el año ya había conseguido vender todas las entradas para el evento.
El festival se vendió como un acontecimiento VIP. Contaría con la asistencia de modelos famosas como Kendall Jenner y grandes artistas como Blink 182.
Blink 182 en concierto.Derechos de autor de la imagenMIKE COPPOLA
Image captionBlink 182 era una de las bandas que iba a tocar en el Fyre Festival.
Los asistentes pagaron entre US$1.000 y US$12.000, aunque algunos llegaron a desembolsar hasta US$50.000 por paquetes con todo incluido.
Pero una vez en las Bahamas, miles de jóvenes fueron recibidos con carpas y sándwiches de queso en vez de la comida gourmet y el alojamiento con aire acondicionado que les habían vendido.
McFarland fue arrestado la semana pasada, pero ya ha sido liberado bajo fianza. Tiene una semana para abonar los US$300.000 fijados por el juez como garantía.
El joven, que vivía en un penthouse en Manhattan que le costaba US$21.000 al mes y que conducía un Maserati de US$110.000, ahora ha vuelto a casa de sus padres, según publicó el New York Times.
Las autoridades intentan descifrar el monto final al que asciende este supuesto fraude y no cree las alegaciones de McFarland, que insiste en que no tiene dinero pese a que el día de su arresto llevaba US$5.000 en efectivo, según este diario.

4 consejos para dirigir un negocio de Jenk Oz, el niño de 12 años que fundó y dirige su propia empresa

4 consejos para dirigir un negocio de Jenk Oz, el niño de 12 años que fundó y dirige su propia empresa

  • 3 julio 2017
Jenk Oz
Image captionA los 8 años, Jenk Oz tuvo la idea de crear un portal de contenidos para niños y adolescentes.
Jenk Oz es un emprendedor británico que creó un portal de contenidos para niños y jóvenes de entre 8 y 15 años. Pero este no es el motivo por el que los medios de comunicación le hacen entrevistas.
Lo que llama la atención de la prensa es su edad: apenas tiene 12 años.
Oz vive en Oxford, donde va a la escuela. Antes de volverse empresario, se dio cuenta de que había algo que lo diferenciaba de sus compañeros de clase.
Cuando no estaban en el colegio, ellos pasaban el tiempo haciendo cosas como jugar al fútbol o algún videojuego.
Oz, en cambio, siempre tenía planes: una obra de teatro, un curso de grafiti o de DJ.
Un joven haciendo un graffiti.Derechos de autor de la imagenDMITRO2009
Image captionA diferencia de sus compañeros de clase, Oz siempre hacía actividades como cursos de graffiti en su tiempo libre.
Sus amigos empezaron a preguntarle cómo se enteraba de esas cosas y si podían acompañarle.
Fue ahí donde, con sólo 8 años, este colegial avistó una oportunidad de negocio.

Nace iCoolKids

Oz presentó su idea en la escuela.
Se trataba de un portal de contenidos en el que niños y adolescentes podían enterarse de las actividades más cool (o de moda) de la semana.
Tres años después, nació iCoolKids, el sitio web donde los jóvenes pueden leer sobre temas tan diversos como música, ciencia, deportes o arte.
Captura de pantalla de iCoolKids.Derechos de autor de la imagenCAPTURA DE PANTALLA
Image captioniCoolKids tiene noticias sobre diversos temas dirigidas a niños de entre 8 y 15 años.
Artículos como "¿Y si el tiranosaurio rex olía a rosas?" se mezclan con otros como "Las Jordan se transforman para Wahlberg" o "Los mejores campamentos de verano de 2017".
La BBC entrevistó a este empresario precoz para preguntarle qué sugerencias da a los mayores que quieren seguirle los pasos. Estos fueron sus cuatro consejos:

Mejor en equipo

"Lo más importante es constituir lo que yo llamo una junta de directivos ideal", explicó Oz.
En su opinión, esta debe estar formada por unas 5 o 6 personas.

Diversidad

Los miembros de la junta deben tener "diferentes procedencias y distintas experiencias de vida".
Y, por más que se trate de un negocio de niños dirigido a niños, Oz aconsejó que siempre haya "al menos un adulto".
De hecho, Oz tiene algunos trabajando para él. Entre ellos, su madre.
Un niño de pie sobre la mesa de una junta de directivos.Derechos de autor de la imagenIMAGE SOURCE
Image captionOz aconseja que los directivos creen una junta directiva "ideal" en la que haya "al menos" un adulto.
Pero también debe haber alguien "que sea más joven que tú", recalcó.
Contar con una junta tan diversa, por un lado "te ayuda a expandir las ideas que ya tienes" y, por otro, resulta útil "tener a alguien que te diga qué puede funcionar o qué puede fallar".

Comunicación

El joven emprendedor también aconseja fijarse en la personalidad de estos miembros.
"Tienen que ser buenos escuchando y completamente imparciales".
Además, es crucial reunirse con todos "al menos una vez al mes". Aunque, para Oz, no es necesario hacerlo con todos a la vez.
Lo importante es comunicarse con ellos regularmente: "Esto te fuerza a seguir haciendo crecer tus ideas".

Redes sociales

Si de algo saben los jóvenes de hoy, es de redes sociales.
Los ingresos de iCoolKids proceden del marketing y de la publicidad, así que Facebook, Twitter o Instagram son plataformas que la compañía se toma muy en serio.
Pero hay que saber cómo usarlas.
"Los 'me gusta' no importan. Los seguidores no importan. Sólo sigue creciendo e interactúa con tu comunidad", concluyó Oz.